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¿Dar sin esperar nada a cambio? Equilibrio en las Relaciones


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Desde la concepción sistémica de la relación de pareja y basándome en las Leyes fundamentales que la rigen: Pertenencia, Jerarquía y Equilibrio

Es a esta última que me quiero referir en esta oportunidad.

Mucho hemos escuchado frases como las siguientes:

“Hay que dar sin esperar nada a cambio”

“En la medida que doy recibo”

En las frases anteriores se toma en consideración lo que yo hago y lo que yo recibo, es decir no se toma en cuenta lo que el otro quiere o lo que el otro hará con lo que le doy.

Muchas veces esto termina en situaciones de “mal estar” que se muestra en frases como “Bueno pero yo no te lo pedí” o peor aún en el lenguaje no explicito pero sí visible al alma de la conducta del que recibe, que por supuesto es interpretada por quien la mira desde su válida y  legítima experiencia pudiendo llegar a pensar “pero que mal agradecida, no valora lo que tiene, etc…”

Desde la PNL esto es lo que se llama una “Equivalencia Compleja” es decir, aprendemos que si hacemos algo “Y”, entonces debemos tener un resultado “X”. Este patrón se desarrolla de manera natural en nuestra consciencia por aprendizaje o por inducción.

Cuando hablamos aprendizaje es porque hemos vivido un hecho que experimentamos  con una consecuencia favorable o no, por lo que llegamos a creer que eso será así cada vez que nos encontremos ante un hecho similar al vivido anteriormente. Al referirnos a la inducción es porque lo hemos escuchado muchas veces en nuestros círculos de desarrollo familiar, educativo o social por personas que son autoridad para nosotros  como pueden ser padres, maestro, personas religiosas, políticos, etc., entonces lo asumimos como verdad.

Si leemos estas frases nos damos cuenta que el otro no está siendo considerado al momento de mirar el impacto de lo que hago en la relación y eso es lo que muchas veces nos lleva a desestabilizar  el equilibrio dentro de la relación de pareja.

Cuando yo doy sin tomar en cuenta lo que el otro es capaz de devolverme estoy descompensando el sistema. Miremos esto desde un ejemplo cotidiano para comprenderlo con mayor facilidad.

Tenemos una pareja cuya mujer, siendo primera hija, fue criada en un hogar en donde  no hubo muchos espacios para el afecto, el contacto y la ternura puesto que la dinámica del hogar movía a los miembros a buscar la sobrevivencia económica Los espacios se reducían a felicitaciones por calificaciones escolares cuando niña o logros profesionales y económicos. Estas acciones eran premiadas con recursos materiales por parte de los padres a los hijos. Por otro lado el hombre fue criado en una familia en donde la madre se encontraba en el hogar, le gustaba la cocina por lo que los hijos disfrutaban de su comida y sus afectivos abrazos y cuidados en general.

Una de las situaciones posibles, entre muchas, que puede vivir esta pareja al caer en las redes del amor es la  comprensión por parte del hombre de la situación de crianza de su esposa que la hace comportarse de manera distante y con pocos gestos de ternura hacia él  por lo que se empeña en compensar esta falta siendo él muy cariñoso, tierno y pleno de detalles de afecto hacia ella. La mujer por su parte ante estos gestos se siente agradada pues una parte de ella lo necesita y agradece, pero en muchas otras ocasiones no sabe cómo responder, puesto que no ha experimentado de manera natural este aprendizaje. Esto va aumentando poco a poco hasta crear un desagrado en la mujer por sentirse inadecuada, incapaz de ser como él es. A pesar del gran esfuerzo que hace para “demostrar” el amor con ternura. Ella más bien sabe cómo resolver las cosas en casa, tiene todo al día, en orden. En casa, todo funciona bien pero poco de besos, miradas, caricias.

Si miramos las frases  de referencia en este ensayo ¿Qué podemos deducir está pasando allí en cuanto al Equilibrio de ese sistema?

Cuando el esposo da, lo hace por supuesto desde el amor por su esposa y sí espera recibir algo a cambio, espera que ella pueda sentirse mejor y amada. Luego de un tiempo se da cuenta que a pesar de todo lo que da, no recibe lo mismo. Por otra parte la esposa al recibir todo ese afecto hasta un cierto punto le es cómodo, agradable, lo agradece pero luego comienza a sentir la necesidad natural de devolver por lo que comienza a desarrollar estrategias para “aprender” a actuar cariñosa y tierna con el esposo, cosa que en principio logra, pero que al cabo de un tiempo comienza a sentir que no es suficiente y se tiene que esforzar más y más cada vez, perdiendo así su propio balance y sintiéndose incómoda. No es capaz de devolver en igual medida y se siente en “deuda” con el esposo.

Este proceso en la mayoría de los casos es inconsciente y ninguno de los dos sabe que se mueve en estas dinámicas ciegas a sus ojos pero vivibles a su alma. Se traduce en lo cotidiano en excusas, reclamos, silencios y otras conductas que los van alejando cada vez más, pudiendo llegar incluso a la separación.

Ahora ¿De qué manera se puede vivir este Dar y Tomar en balance?

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Con dosis pequeñas que a poco a poco  se incrementen.

Si, debemos conocer nuestras necesidades y límites para poder exponerlas amorosamente a la pareja de manera de no forzarnos ni forzarlos en el aprendizaje, porque, si es posible lograr el cambio a través de la compensación entre ambos pero de manera consciente, gradual, respetuosa y amorosa.

Hay que tomar en cuenta la historia de cada uno, cómo aprendió a relacionarse con el afecto, con el dinero, con el éxito, con el placer, con la sexualidad, con la idea de los hijos, con el trabajo en casa, con la responsabilidad, etc. Vienen a la relación de vivencias distintas y aunque hayan puntos en común existen muchos otros que son diferentes. En lo común todo fluye pero en lo diferente es cuando nos toca de manera consciente lograr los acuerdos amorosos de cuanto estamos dispuestos a dar y recibir en los distintos aspectos que conforman la pareja. Por lo que la comunicación abierta, sincera, amorosa y respetuosa es fundamental entre ambos.

Para concluir este punto de vista en relación a la pareja, quiero marcar la importancia del compromiso, pero entendiéndolo como el que yo hago conmigo misma para quedarme en esta relación porque es lo que deseo.

Mi compromiso no puede ser hacerte feliz, es Ser Yo feliz y desde allí compartir esa felicidad contigo para sumar y multiplicar.

Hoy en día las parejas se acompañan a descubrirse, reconocerse, potenciarse, amarse mutuamente y evolucionar.

Un voto de compromiso podría ser algo como esto:

“Prometo serme fiel, cuidarme, respetarme y procurarme felicidad  cada día de mi vida. Caminaré junto a ti por el tiempo que dure nuestra unión y algunas veces podré sostenerte con amor para que continúes cuando así lo necesites. Agradeceré cada mañana nuestro amanecer y bendeciré cada fruto que podamos crear, cuidar y desarrollar. Reconoceré tu fuerza y grandeza y cuando no pueda hacerlo procuraré abrir mi alma para mirar mi reflejo en ti. No podré hacerme cargo de tu felicidad, porque eso no depende de mí, eso te pertenece a ti, a tus creencias, a tus vivencias, a tu experiencia, en donde yo sólo soy una referencia más de lo que está escondido en tu corazón, así como lo eres tú para mí.

Seré para ti lo mejor que soy y serás para mí lo mejor que eres.

Te miro y me miro. Y esto que le digo a tu corazón también se lo digo al mío”


“Deseo, amor en mi vida,  que puedas descubrir tu magnificencia  

cuando al sentir mis labios beses tu alma”

Yuleika C. Guzmán R.

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